Mi relación con el mar comenzó en la infancia, en las costas de Venezuela, entre paseos y vacaciones familiares. Pasar horas bajo el sol, jugar en la arena, el olor a sal y el sonido de las olas marcaron mis primeras nociones de lugar y pertenencia. Cuando dejé mi país en 2014, esas imágenes se transformaron en archivo personal y en punto de referencia.

El Atlántico, que hoy me separa de mi lugar de origen, se ha convertido en un espacio de observación y búsqueda. Susan Sontag escribió que fotografiar es “apropiarse de lo fotografiado”; para mí, fotografiar el mar es insistir en su misterio, tratar de fijar una línea que siempre se escapa: el horizonte. De manera casi obsesiva registro sus horizontes, cada imagen es un intento de cruzar esa línea lejana, ver lo que hay del otro lado — África desde América, América desde África.

Esta serie reúne cinco imágenes tomadas en diferentes partes del Atlántico: Venezuela (de donde soy), el Golfo de Guinea (donde vivo), y el extremo más oriental del continente americano (residencia artística).

La repetición de la línea del mar, se convierte en un ritual, un acto para recordar.

El mar. 

Aquí y allá.

“Some may say that we are divided by the sea, I say we are linked by the sea” -Gordon Henderson, Antillais sans frontières (2006)